La cúrcuma contiene un compuesto llamado curcumina, conocido por sus propiedades antiinflamatorias, antioxidantes y anticancerígenas. Sin embargo, la curcumina en sí tiene una biodisponibilidad limitada, lo que significa que nuestro cuerpo no la absorbe fácilmente. Aquí es donde entra la pimienta negra, al mezclar los porcentajes correctos se crea la curcumina en polvo.